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¿Te has planteado por qué los cambios de logotipo de las grandes marcas suscitan tantas reacciones en los medios de comunicación? Como ejemplo, baste recordar los recientes y controvertidos restylings de Google o de uno de los principales partidos políticos españoles. El motivo es evidente: lejos de ser un mero elemento estético, el logo puede ser la mejor (o peor) tarjeta de presentación de cualquier empresa o entidad.

En este sentido, no hay que perder de vista que estamos ante una especie de libro abierto que permite a losstakeholders de una compañía —es decir, a todos los agentes sociales proclives a interactuar con ella: clientes actuales y potenciales, anunciantes, proveedores, etc.— construirse una imagen mental sobre los valores y la idiosincrasia de la firma. Y para que esta primera impresión sea buena, el logo también ha de serlo.

Asimismo, no hay que perder de vista que el logotipo es una figura omnipresente: además de ser uno de los pilares de cualquier estrategia de comunicación y marketing, también está presente en los productos de merchandising, el material corporativo y, por supuesto, el sitio web y los perfiles sociales. De ahí que el diseño de logos deba ser una prioridad.

Este cometido dista mucho de ser sencillo, ya que en él confluyen numerosas variables. No obstante, para facilitarte esta importantísima labor, te ofrecemos 10 consejos que no debes pasar por alto a la hora de diseñar logotipos.

#1. Apuesta por la simplicidad.

También en este caso, menos es más. Para comprobarlo, te invitamos a que pienses en los logos de algunas de las principales multinacionales del mundo: Apple, McDonald’s Burger King, Pepsi, Mercedes… No cabe duda: todos ellos destacan por su extrema simplicidad. Si quieres que tu público recuerde más y mejor el logotipo de tu empresa, deja las propuestas demasiado barrocas o recargadas para otra ocasión.

#2. Presta atención a la paleta de colores.

La psicología del color es uno de los factores clave en el diseño de logos. Por esta razón, tienes que tener muy claro qué desea transmitir la empresa y cuáles son las tonalidades que evocan estas sensaciones o valores. A continuación, incluimos una lista de colores asociados a algunas ideas y convenciones.

#3. Opta por diseños atemporales.

Aunque un logotipo siempre puede retocarse, debe crearse de tal manera que siga percibiéndose como moderno y actual a medio y largo plazo. Por eso, lo mejor es huir de las modas a la hora de escoger la tipografía y los colores, y decantarte por fórmulas más clásicas y duraderas.

#4. Que sea fácil de identificar.

De la dentellada en la manzana de Apple a la estrella de “la Caixa” (en realidad, se trata de un hombre metiendo una moneda en una hucha). Desengáñate: los logos más impactantes son aquellos que tienen una particularidad que permite reconocerlos rápidamente. ¡No te olvides de incluir este rasgo distintivo también en tu logotipo!

#5. Crea un logo único.

Gran parte del éxito de una empresa pasa por diferenciarse de sus competidores. Por lo tanto, ¿por qué crear un logotipo que recuerde al de otras compañías del sector? Aunque es tentador recurrir a las fuentes ya instaladas en InDesign, elegir un tipo de letra diseñado ad hoc o una composición rompedora ayudará a tu empresa a destacar.

#6. Cuida la proporción y la simetría.

No es casualidad que en la Grecia clásica ya se preocuparan por esta cuestión. Si una organización quiere transmitir mesura y equilibrio, tiene que empezar aplicando estas virtudes a su logo. Para eso no hace falta aplicar la proporción áurea ni cálculos rocambolescos: bastará con que todos los elementos del logo estén en armonía.

#7. El significado debe ser claro.

A menos que quieras jugar a los dobles sentidos (el caso de Airbnb ha sido uno de los más sonados en este ámbito), es importante que cualquier persona que vea el logotipo identifique rápidamente qué es lo que representa. De lo contrario, recibirá un mensaje erróneo sobre la empresa, su actividad económica o su naturaleza.

#8. Transmite dinamismo.

En algunos casos, es necesario que el logo evoque agilidad y dinamismo, especialmente en las empresas de transporte o en las plataformas de e-commerce. Para ello, existen recursos que pueden convertirse en un magnífico aliado, como el uso de letras inclinadas o la inclusión de rayas horizontales dispuestas en paralelo. Los logos de MRW y DHL ilustran perfectamente esta recomendación.

#9. Aprovecha el fondo.

Además de rellenar este espacio con un color que contribuya a resaltar la tonalidad del logo, ¿por qué no aprovechar el logotipo de manera inteligente? Un buen ejemplo es el caso de FedEx y su flecha oculta.

#10. Diseña el logo en varios formatos.

No te conformes con una única disposición: recuerda que tu logotipo puede llegar a reproducirse sobre una gran cantidad de superficies, colores y formatos, por lo que tendrás que tener prevista esta eventualidad. Y qué mejor manera que creando diferentes variantes: con el logo apaisado, en vertical, con los colores en negativo, etc.