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Nuevamente caemos en la disputa de quién es más listo. Al parecer, a las personas les gusta sentirse superiores a otros. No, yo no soy el verdugo de intelectuales y fantoches; no tengo argumento alguno para decir que existe literatura excluyente, una que sólo puede ser entendida por personas con una inteligencia sobrenatural. De hecho, el tema también me parece ominoso, sin embargo, aún hay seres que les gusta sentirse especiales con esta clase de artículos, por eso cuando explique la razón por la que Ulises de James Joyce es un libro complicado, alguien dirá: «Yo lo leí. Sí, soy más listo que el promedio».

Quizá sí existan libros que sólo entenderán las personas listas, pero no son aquellos en los que estás pensando en este momento. Uno de ellos podría ser Atmósferas estelares, de la astrónoma y física Cecilia Payne, donde se reconoce que las estrellas del Universo están compuestas en su mayoría de hidrógeno y helio, de hecho, hay un millón de veces más de estos elementos que metales. El volumen está lleno de fórmulas y complejos argumentos físicos que sólo los eruditos en la materia podrán comprenderán plenamente.

Ulises (1922) – James Joyce

Hablando de literatura, no existen libros para las personas listas, sino para aquellos que puedan concentrarse plenamente en la lectura. El ejemplo más claro, como se dijo la inicio, es Ulises de Joyce; el mismo Jorge Luis Borges comentó un día: «Muchos lo han analizado. Ahora, en cuanto a leer el libro desde el principio hasta el fin, no sé si alguien lo ha hecho en realidad». La historia de Ulises empieza en la mañana del 16 de junio de 1904 y termina en la madrugada del siguiente día. Este relato, que tiene una duración de 18 horas en la vida del personaje, está narrada en dieciocho largos y cansados capítulos, los cuales le costaron siete años de arduo trabajo al autor.

En realidad, la obra maestra de James Joyce para ser comprendida sólo se necesita paciencia y constancia, nada tiene que ver con ser listo o no. Esto pasa también con los siguientes libros.

Niebla (1914) – Miguel de Unamuno

La grandeza de Unamuno radicó en jugar con las estructuras narrativas que existen entre lector y autor. En esta novela se presenta a un elocuente personaje que sufre de amor como cualquier otra persona. La diferencia es su espíritu rebelde que se combina con su gran capacidad reflexiva. Entonces, lo que es un simple rechazo, él lo transforma en todo un tema para reflexionar sobre la vida y la muerte.

Para dar el siguiente paso hacia la profundidad de la obra, el autor rompe las barreras entre el mundo de ficción y el real. En este existir sin restricciones, el protagonista de Niebla, harto de tener que sufrir en vano por una mujer, decide ir en la búsqueda de su escritor, el ser que le dio vida. Este encuentro entre creador y humano desencadena todo una charla filosófica sobre la existencia del humano, llegando a una resolución existencialista, que por supuesto, tendrás que conocer cuando leas el libro.

Guerra y Paz (1869) – León Tolstói

Es una de las obras cumbres de la literatura rusa y universal, por eso en algún punto de la vida tendrás que conocerla un poco, o al menos, leer alguna ensayo sobre ella. Los conocedores de las letras dicen haberla leído, pero se pone en duda este acto cuando se conoce que la obra abarca 50 años de vicisitudes de distinguidas familias rusas en más de mil 500 páginas, dependiendo su edición.

 

 

 

La señora Dalloway (1925) – Virgina Woolf

Situada en la alta sociedad inglesa de 1923, “La señora Dalloway” es un drama romántico, dotado con la profunda penetración psicológica que tiene la obra de Virginia Wolf. La historia narra un día del mes de junio, cuando Clarissa Dalloway tiene que organizar una fiesta. Sin embargo, un reencuentro le hará recapacitar sobre las decisiones que tomó en su pasado y que tienen como resultado una alteración de su presente y futuro.

 

 

 

Micromegas (1752) – Voltaire

Voltaire fue una de las mentes más importantes para la historia y aunque no lo creas, también puede contar trascendentes historias con un lenguaje coloquial y relajado, ocultando bajo el brazo una reflexión altamente filosófica. Él nos cuenta la historia de un ser de otra galaxia llamado Micromegas, el cual fue desterrado de su órbita y ahora se encuentra vagando por el Universo conociendo nuevas personas. Durante uno de sus viajes llega al sistema solar, donde conocerá habitantes de otros mundos y comprenderá el sentido de la vida para seres más diminutos que él. Al final llega a la Tierra, donde tendrá un discurso reflexivo sobre la existencia del ser humano.

La náusea (1938) – Jean-Paul Sartre

La novela que encarna de forma más emblemática la corriente de pensamiento existencialista. En ella, Antoine Roquentin, dedicado a escribir un libro sobre un turbio aristócrata del siglo XVIII, en la ciudad portuaria de Bouville, un día se ve asaltado por una sensación desconocida; la náusea. Desembocando en el sentimiento radical de la contingencia y la soledad del ser humano, cambiando por completo el sentido de su vida.

 

 

 

Hiperión, o el eremita en Grecia (1882) – Friedrich Hölderlin

Hölderlin sentía una profunda admiración por la cultura griega, por ende, creó un libro donde pone a combatir los valores clásicos de la paideia contra el agresivo Estado. Hiperión crece con los valores helénicos de la rectitud y del bien, pensando que «ser uno con el todo es la vida de la divinidad, es el cielo del ser humano». En su camino se encuentra con Alabanda, un patriota revolucionario que quiere liberar a Grecia de la invasión turca, cosa que a Hiperión no le parece tan atractivo porque el medio para llegar a la libertad es a través de la violencia. Al poco tiempo, el personaje principal se enamora de una bella joven llamada Diotoma. La guerra estalla y en su indecisión por ensuciarse las manos de sangre o no, lo convierte en espectador de la devastación de mundo perfecto y con él, la muerte de su amada. Hiperión tiene que enfrentar los sentimientos más dolorosos que pueden existir en el corazón del hombre, ahí cuando la nada inunda todo el paisaje y un actuar no tiene sentido.

Recuerda que estos libros no determinan el nivel intelectual de las personas, sino su deseo por conocer pensamientos profundos.

 

 

Fuente: culturacolectiva.com