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El coste que supone el recibo de la luz Resulta lo suficientemente importante como para tomar todas las medidas de ahorro posibles, algo que, en mayor o menor medida procuramos hacer. También hay otras acciones que podrían contribuir a no consumir tanta energía, pero, en muchas ocasiones no somos capaces de detectarlas o simplemente desconocemos realmente el coste que pueden generar.

Vamos a realizar un repaso sobre nueve formas de malgastar electricidad que, desafortunadamente, en muchas ocasiones o bien pasan inadvertidas o bien han quedado incorporadas a nuestras rutinas de tal manera que simplemente no caemos en la cuenta del consumo que pueden llegar a aportar con el consiguiente aumento del gasto de la factura final con el consiguiente perjuicio para nuestras finanzas personales.

#1. Conectarse sin usar

Olvídate de los zombies, es mucho más probable que tu casa esté llena de vampiros. Los vampiros de energía son aquellos dispositivos y aparatos que solemos dejar conectados 24 horas al día, 7 días a la semana, independientemente de que los utilicemos o no. Y – encendidos o apagados – cada artículo que está enchufado está chupando energía eléctrica al estilo vampiro. Esta forma “vampirezca” de succionar energía puede agregar hasta un 10% a la factura mensual de energía de un consumidor.

Vamos a usar el microondas como un ejemplo. ¿Con qué frecuencia lo usas durante todo el día para preparar la comida? Y, sin embargo, permanece enchufado, visualizando digitalmente el tiempo y bebiendo en silencio electricidad en el proceso. Es como un reloj de 30 libras con un motor y una bandeja giratoria para cocinar. Ayuda a drenar a los vampiros de la energía eléctrica desconectando todo lo que utilizas raramente e incluso los que usas más seguido pero que pueden funcionar con batería, como las computadoras portátiles, celulares, etc.

#2. Usar el horno

Cuando se trata de cocinar un solo artículo, un horno es a menudo la “opción nuclear”. Esa pizza de una sola porción o cazuela de atún sobrante se puede calentar en el microondas y luego se termina en el horno tostador. Para pequeños trabajos, considera cómo cocinar en etapas usando los aparatos más pequeños que toman electricidad en vez de gravitar automáticamente hacia los monstruos chupadores de corriente.

#3. Tener respiraderos sin mantenimiento

Tan obvio como suena, si tu casa cuenta con un sistema central de aire acondicionado y calefacción, revisa sus respiraderos. Los respiraderos tienen una manera de juntar basura en el fondo de nuestros hogares. Muchos se cierran inadvertidamente y puede resultar en sistemas que tienen que trabajar más duro para hacer el trabajo. Mientras estés en él, asegúrate de que las rejillas de ventilación, conductos y cualquier filtro estén limpios e instalados correctamente. Si encuentras suciedad o escombros inaccesibles, o si ves señales visibles de moho, puede ser el momento de limpiar profesionalmente tus conductos de aire, y no sólo eso, todo el equipo requiere de un mantenimiento completo para asegurar su funcionamiento óptimo.

#4. Encender y apagar

Esta práctica comúnmente va de la mano con tener un descontrol de actividades o de tener niños en casa. Estar ejecutando muchas veces el encendido y apagado del mismo apagador en cualquiera de los casos que sea: aire acondicionado, apagadores de luz, ventiladores, etc., puede alterar el motor de los equipos haciéndolos requerir más energía eléctrica para funcionar si ocurren quemados u otro tipo de alteraciones en la corriente que incluso puede hacer que dejen de funcionar totalmente.

#5. Iluminación para las fiestas

¿Sigues usando la vieja serie de luces navideñas de tu padre desde 1975? Bueno, esas bombillas incandescentes están usando la electricidad suficiente para drenar tu presupuesto de compra de regalos. Abandona lo viejo y cambia a las nuevas luces LED. Obtendrás horas de parpadeo por una pequeña fracción de la salida eléctrica.

#6. Abrir mucho el refrigerador

Es un pasatiempo popular, pero estar de pie delante de esa nevera abierta tratando de decidir si tienes suficientes ingredientes para sándwich no está le haciendo a tu factura de electricidad ningún favor. Reflexiona antes de abrir la nevera o después de haber “escaneado” rápidamente su contenido y cierra la puerta. Y mientras estamos en el tema, asegúrate de que estás haciendo todo lo posible para ayudar a tu refrigerador a durar años.

#7. Ignorar las horas de energía

A pesar de que podría no reducir tu consumo de electricidad, la reserva de tareas intensivas de energía para las horas pico puede reducir la tasa que pagas. Dado que muchas compañías de energía ofrecen descuentos después de las 8:00 p.m., te ayuda a centrarte no sólo en cómo hacer las cosas, sino cuando. Consulta con tu compañía de energía local para determinar si ofrece un descuento fuera de las horas pico y cuándo las horas pico comienzan y terminan. Luego, siempre que sea posible, programa tus tareas de lavandería y lavavajillas para que encajen dentro de ese período.

#8. Tener las puertas abiertas mientras está el aire acondicionado

Si usas aire acondicionado y la calefacción, una vez encendidos, debes tener las puertas y ventanas cerrados, y que, si no lo haces esto implicará que el aparato de aire acondicionado entienda que debe aclimatar un área más grande y eso forzará su capacidad haciendo que se gaste más energía eléctrica.

Es fácil pensar en la electricidad como una fuerza misteriosa que atraviesa líneas eléctricas que mágicamente iluminan todo lo que hacemos. Pero en realidad, es un recurso concreto sobre el que tenemos control directo. Afortunadamente, no necesitamos entender la electricidad para conservarla. Así que la próxima vez que enchufes, cargues, enciendas o calientes, piensa en maneras de hacer cada uno más inteligentemente.