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Mientras que el reggaetón llegó del caribe y otros lugares de Latinoamérica, el trap surgió de una mutación del rap estadounidense. Los especialistas aseguran que los raperos de Atlanta de los 90 comenzaron a mezclar el hip hop con la música electrónica, creando los primitivos ritmos de un género bailable y dirigido por un MC.

El Trap es un género, que se define por las letras escandalizadoras que habla de calles, drogas, sexo y violencia acompañada de la música electrónica. De hecho, la palabra trap era utilizada para referirse a los lugares donde se venden drogas ilegales. “Trap es trampa, traphouse es la casa de la trampa y vivir el trap es vivir en la trampa”.

Ahora, el Trap Latino  se presenta como el nuevo género musical, escandalizador, nihilista y sin pelos en la lengua, que está arrasando en Latinoamérica, cada uno con su propia influencia.

Pero de hecho el Trap Latino lleva varios años pero ahora fue que vino a darse a conocer mundialmente, se originó en Puerto Rico luego se llegó a fusionar dos estilos latino y americano juntos para formar lo que escuchamos hoy.

Pero cual es la diferencia con el Reggaetón

El reggaetón se hizo para bailar en las fiestas y discotecas de una forma deshinibida (de ahí que sus letras tengan una considerable carga sexual), sin embargo, el trap –según señalan los conocedores– tiene un sonido más lento porque está dirigido a personas que consumen drogas.

Además, con el tiempo el reggaetón comenzó a transformar la temática de sus letras; dejó de hablar de sexo y violencia para incluir historias de amor y encuentros románticos. En su contraparte, el trap continuó haciendo declaraciones cada vez más agresivas.

Al trap no le importa la censura ni los prejuicios de las personas. Si tiene que narrar el asesinato de alguien lo hace y lo llena de beats para que la gente baile la historia mortal de principio a fin. Es así porque en sus raíces tiene la cultura de las calles, del hip hop del Bronx y las riñas entre bandos. Si el autor tiene que hablar sobre sexo promiscuo se hace y se espera el mejor recibimiento o repudio del público, consecuencias que en realidad no importan porque el único fin es el de crear música y no el de ser aceptado.

 

Con información de culturacolectiva.com